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El exmagistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón advirtió ayer que el proceso penal «y sus garantías han muerto» mientras «solo vive el mediático», en una intervención que sitúa el deterioro del sistema judicial dentro de un fenómeno más amplio de degradación democrática.
La reflexión la formuló en la clausura del Campus Internacional Ciudad de La Laguna, en Tenerife, durante la conferencia titulada La justicia capturada. Cuando la sospecha condena, el algoritmo amplifica y la culpa se negocia, según trasladó la organización del evento en una nota a los medios.
Con 31 años de ejercicio profesional y actual director del despacho International Legal Organization for Cooperation and Development (ILOCAD), Garzón desgranó ante los asistentes distintos episodios en los que, a su juicio, la justicia ha mostrado «averías» de calado social, y alertó de lo que definió como una «fabricación industrial de la sospecha».
Para el exmagistrado, estos episodios constituyen la «demostración técnica de un proceso de degradación democrática mucho más amplio», en el que confluyen el poder político, la maquinaria mediática, las grandes corporaciones y el ecosistema digital.
«El autoritarismo del siglo XXI no llega con uniformes»
El núcleo de su intervención giró en torno a una tesis: la erosión democrática no se produce por rupturas abruptas, sino por vaciamiento funcional de las instituciones.
La democracia no muere por un golpe de Estado, muere de erosión. El autoritarismo del siglo XXI no llega con uniformes ni suspende la Constitución. Usa las formas de la democracia contra su contenido: se presenta a las elecciones, comparece ante los tribunales, invoca la libertad de expresión, nombra el estado de derecho. No necesita derogar las garantías. Las instituciones siguen en pie, pero se les extrae su función», sostuvo.
Sobre la presunción de inocencia, Garzón recordó que, como regla de tratamiento, esta garantía impide presentar públicamente a una persona como culpable antes de la celebración de un juicio.
Sin embargo, consideró que esa dimensión está «sistemáticamente desactivada en España». El jurista describió un «mecanismo de degradación» que arranca con la filtración de materiales judiciales y culmina en la amplificación algorítmica dentro del entorno digital, un proceso en el que, según sus palabras, «la velocidad de la mentira supera la capacidad de las instituciones y de la ciudadanía para confrontarla».
El origen del ‘lawfare’ y las «puertas giratorias procesales»
Garzón situó el origen del fenómeno del lawfare en las instituciones judiciales españolas en el momento en que se decide «quién gobierna a los jueces».
En referencia al Consejo General del Poder Judicial, afirmó que el CGPJ «lleva décadas siendo el tablero en el que los grandes partidos mueven sus fichas y eso no es independencia judicial, es colonización institucional».
El exmagistrado dedicó asimismo parte de su intervención a lo que denominó «puertas giratorias procesales»: la dinámica por la cual, cuando se archiva un procedimiento contra una persona cuestionada, con frecuencia se abre otro distinto.
Según Garzón, ese mecanismo genera «un laberinto en el que el objetivo no es la condena, sino el mantenimiento indefinido de la condición de procesado».
La conferencia se enmarcó en la clausura del Campus Internacional Ciudad de La Laguna, cuya organización difundió el contenido de la intervención a través de una nota de prensa remitida a los medios.