Artículo publicado en ctaa.org.ar____
Al cumplirse 50 años del golpe genocida, las CTA recibieron este lunes 23 de marzo en la sede nacional de la Central Autónoma al Juez Baltasar Garzón, responsable de haber impulsado los juicios contra genocidas cuando en Argentina aún imperaban las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Hugo “Cachorro” Godoy, Secretario General de la CTA Autónoma, abrió la actividad celebrando la presencia del Juez en la Central y destacando su labor histórica: “Se abrió la posibilidad, a través del trabajo del Juez Garzón, del Fiscal Castesana y de Carlos Slepoy, la posibilidad de nuestro pueblo de no olvidar, no reconciliar y promover el juicio y castigo por los crímenes de la dictadura militar. Todos los que estamos acá somos dirigentes de ambas CTA, y en nombre de nuestra Central, queríamos hacer un reconocimiento por este hito histórico que vos impulsaste y que hoy sigue ocurriendo en Argentina con los juicios por lesa humanidad”.
El juez recibió el material “Tenemos historia: 50 años de compromiso” y una estatuilla realizada por una artista popular que dice: “Al Juez Garzón por abrir las puertas de la justicia”, y un martillo con la consigna “Memoria, Verdad y Justicia. Son 30.000”.
Luego Sonia Alesso, Secretaria General de CTERA y dirigente de la CTA de los Trabajadores, dijo: “Cuando los compañeros fueron a España a declarar y presentar las carpetas, nosotros estábamos ayunando en la Carpa Blanca. Eran tiempos negros en Argentina, peleábamos por la paritaria docente, por nuestras condiciones de trabajo y también contra la impunidad. Fuimos parte de la construcción de esos legajos sobre los compañeros trabajadores que fueron detenidos desaparecidos”.
A su turno, Víctor De Gennaro, fundador de la CTA y uno de los referentes argentinos que de la delegación que fue a España a llevarle los legajos al juez, el 16 de marzo del ’98, recordó la jornada: “Estaba tan nervioso, llevábamos los 5 mil folios de la información que recaudamos. Vivimos una experiencia inolvidable, fue un día que empezó con miedo y terminó pletórico”, dijo y remarcó: “el sentido de mi vida lo entendí cuando terminé de declarar frente al Juez Garzón”.
Víctor Mendibil, que también acompañó la querella el 16 de marzo del ’98, agregó: “En Argentina había obediencia debida y punto final, había indulto, y había un debate sobre qué hacer en esa situación, y algunos jueces empezaban a rebelarse. Entonces organizaciones como la APDH, la AJB, trabajamos con algunos abogados para entender qué márgenes teníamos, y así llegamos a los juicios por la verdad, y ya constituida la CTA, fuimos querellantes en esos juicios”.
Por su parte, el juez Baltasar Garzón agradeció el reconocimiento: “en aquel momento mereció la pena ser un servidor público de la justicia, porque a veces dudamos de si merece la pena pero no queda más remedio que seguir insistiendo, aunque sepamos que muchas veces la justicia no cumple su función de administrar justicia para todos y cada uno. En ese momento sentí que valía la pena, cuando todos ustedes acudían a una puerta que se abrió. Por todas las víctimas, por los desaparecidos”.
“El genocidio es premeditado, intencional, con una finalidad directa y específica de acabar con una identidad. La dictadura cívico militar fue bebiendo de las fuentes del nazismo, de dinámicas perversas como las de la dictadura española, y fue selectiva”, denunció, al señalar que en la justicia española se fracasó porque no se logró esa calificación. “Y tampoco se está logrando que la Corte Penal Internacional lo haga con el genocidio en Gaza”, agregó.
En este sentido, el juez subrayó: “Fueron eliminando a quienes sabían que podían ser motores de cambio de una sociedad, y ahí el movimiento sindical ocupaba un lugar primordial: el 70% de los detenidos desaparecidos fueron trabajadores, y de ellos, más del 30% eran líderes sindicales. Sabían que los sindicatos eran fundamentales para dinamizar esos cambios que eran opuestos al plan económico de Martínez de Hoz”.
“Fue un aprendizaje muy intenso: remamos juntos (víctimas, fiscales, abogados, el pueblo y la justicia) y conseguimos resultados, esa justicia me gustaba. No me gusta la que cierra las puertas. Recuerdo a las Madres, cuando entraron con sus pañuelos en la cabeza, dándome las gracias y yo les dije ‘es mi obligación, a mí me pagan por esto, es lo que debo hacer”, compartió Garzón a horas de que se cumplan 50 años del golpe genocida en Argentina.
El 16 de octubre de 1998 fue el juez Baltasar Garzón quien ordenó la detención en Londres del exdictador chileno Augusto Pinochet por crímenes de genocidio, tortura y terrorismo. Este hecho histórico impulsó la jurisdicción universal, permitiendo investigar violaciones de derechos humanos fuera de las fronteras nacionales, marcando un hito contra la impunidad en América Latina.
“Estoy absolutamente convencido por las víctimas, por la sociedad y por el movimiento sindical que la justicia es un servicio público y que el titular es el pueblo. Volvería a hacer exactamente así volviera a perder la carrera judicial”, cerró el juez ante la emoción de todos y todas.
Al finalizar el encuentro, les entregaron un libro de la CTA Ilustrada, con el arte de Karina Beltrán y el dossier Pañuelos al viento (del IEF), que homenajea a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.