XX Congreso de la FIR · 75 aniversario · Lisboa, 6 de noviembre de 2026______
Queridas amigas, queridos amigos:
Es para mí un inmenso honor recibir el Premio Michel Vanderborght en este XX Congreso de la FIR, aquí en Lisboa, la ciudad que un 25 de abril de 1974 enseñó a Europa y al mundo que las dictaduras también caen y que se puede vencer al fascismo con claveles en los fusiles. Y lo es más aún porque celebramos tres cuartos de siglo de una organización que tanto ha hecho por las víctimas de los crímenes del fascismo.
En 1951, en Viena, quienes venían de los campos de concentración, de las cárceles y de los montes de los partisanos, del Este y del Oeste, eligieron la unidad cuando Europa ya se partía en dos bloques. Habían hecho suyo el juramento de Buchenwald: construir un mundo nuevo de paz y de libertad. Era una promesa hecha sobre las cenizas de los compañeros que no volvieron, y ustedes la han mantenido viva durante setenta y cinco años.
Michel Vanderborght combatió al ocupante nazi cuando hacerlo costaba la vida, y en 2004 asumió la presidencia de la FIR para renovarla y preparar el relevo. Comprendió que el antifascismo no es una pieza de museo, sino una responsabilidad que pasa de mano en mano. Por eso no recibimos este premio como un reconocimiento a lo hecho, sino como un mandato para lo que queda por hacer, y lo comparto con humildad con los demás distinguidos de hoy, compañeros de un mismo combate, y a mi esposa Dolores Delgado que está absolutamente comprometida con los ideales y finalidad que hoy nos convocan.
Nuestro compatriota Marcos Ana, que pasó veintitrés años en las cárceles de Franco y fue durante mucho tiempo representante de España en esta organización, resumió así «el delito» de tantos luchadores:
“”Mi pecado es terrible,
Quise llenar de estrellas el corazón del hombre, por eso aquí entre rejas
En 19 inviernos perdí mis primaveras,
Preso desde mi infancia y a muerte mi condena,
Mis ojos van secando
Su luz contra las piedras .
Más no hay sombras de arcangel vengador en mis venas.
España es solo el grito de mi dolor que sueña…””
Ustedes han sabido mantener esas estrellas.
Hoy esa representación española la lleva Carles Vallejo, y su historia familiar resume la de mi país. En 1936 su padre, Juan José Vallejo, quedó al frente del Madrid Football Club, y le sucedió el coronel Antonio Ortega, un militar leal que había salvado la vida de cientos de personas de derechas. Ortega fue fusilado en Alicante en 1939 y todavía yace en una fosa común; Vallejo logró fugarse de la cárcel. Ninguno de los dos figura en los anales del club: fueron borrados dos veces, primero por la represión, después por el olvido.
Carles recogió el testigo. Dirigente de Comisiones Obreras en la SEAT, fue torturado durante veinte días en la comisaría de Vía Laietana y vivió cuatro años de exilio. Su querella fue archivada en España y hoy está ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con un equipo jurídico del que forma parte la bisnieta del coronel Ortega. El hijo de un presidente y la bisnieta del otro, unidos ochenta y siete años después para reclamar justicia. Esa es la FIR: la memoria que no se resigna.
España arrastra todavía una deuda de verdad, de justicia y de reparación con las víctimas del franquismo, con los miles que siguen en las cunetas y un Poder judicial cómplice.
La lucha de las víctimas exige el esclarecimiento de aquellos crímenes. Intentaremos saldar la deuda porque la memoria no es una mirada nostálgica al pasado, sino una garantía para el presente y la esperanza del futuro.
Y no puede ser más oportuna esta reunión, cuando el fascismo asoma de nuevo sus fauces en el mundo y gran parte de Europa no y se reivindica sin pudor. En Brasil, Lula ha logrado hace dos semanas una remontada histórica frente a la ultraderecha. En Estados Unidos, los demócratas acaban de recuperar las dos cámaras del Congreso, una derrota contundente para el autoritarismo y la xenofobia del gobierno de Trump. Y en España nos encontramos ante una cita electoral en la que, como nunca desde la Transición, el riesgo de que la ultraderecha llegue al poder es cierto. Es hoy cuando más necesitamos la experiencia y la lucha de tantos resistentes como vosotros.
Durante toda mi vida he trabajado para investigar y que se juzguen a los verdugos, en Argentina, en Chile, en España, y he defendido la Justicia Universal frente a intereses disfrazados de «diplomacia» que querían enterrarla, del mismo modo que Trump persigue hoy a jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional. El domingo estaremos juntos en la fortaleza de Peniche, donde Salazar encerró a sus presos políticos. Esos muros nos recuerdan que ninguna prisión es eterna cuando hay quien se niega a olvidar.
Es el momento de resistir y luchar. La indiferencia no es una opción.
Dedico este premio a todos ustedes, a los que están y a los que fueron; a las víctimas innumerables y a quienes todavía esperan en las fosas, como el coronel Ortega en Alicante; a quienes mantienen la memoria, auténtica vacuna contra el totalitarismo. Y a mi madre, que, desde julio, ya no está conmigo, pero que me enseñó desde niño que ningún ser humano, ninguno, está por encima de otro y que la democracia es la esencia de la libertad.
Muchas gracias. Muito obrigado.
Baltasar Garzón Real Lisboa, 6 de noviembre de 2026