Baltasar Garzón, sobre su nuevo libro: «Busco combatir todo lo que está ocurriendo, sale de las tripas»

Entrevista en el programa El Intermedio de LaSexta_____

El magistrado acaba de publicar ‘La democracia amenazada’ donde reflexiona sobre diversos temas como diferentes sentencias judiciales, la inmigración o el ‘lawfare’.

El juez Baltasar Garzón visita El Intermedio para presentar su nuevo libro ‘La democracia amenazada’. «Dice que ha escrito este libro como una herramienta de combate», indica Sandra Sabatés. «¿Para combatir a quién o a qué?», pregunta.

«Combatir todo lo que nos está ocurriendo, son tantas cosas que apenas nos da tiempo a reflexionar«, explica el magistrado, «es un libro que sale de las tripas, tratando de llamar a las cosas por su nombre, con todas las dificultades que eso puede conllevar».

El juez indica que en el libro él ha puesto «nombre y apellidos» a todas las situaciones que describe, que no son solo con relación a nuestro país sino también habla de «injusticias, sentencias judiciales, inmigración, ‘lawfare‘, que parece la palabra maldita que nadie quiere aceptar, la situación internacional, la desinformación… en definitiva, los temas que, día a día, estamos viviendo».

Garzón cuenta que llevaba mucho tiempo reflexionando sobre estos y otros temas, y que decidió compartirlo a través del libro. «Debemos aprender a dialogar y no solamente a pelearnos», añade.

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Sobre la sentencia contra el fiscal general del Estado

El magistrado considera que, en este caso, los hechos probados se han determinado mirando solo «hacia una parte». Garzón expone que la sentencia ha supuesto un punto de inflexión.

Baltasar Garzón visita El Intermedio para presentar su nuevo libro, ‘La democracia amenazada‘. Como señala Sandra Sabatés, en la publicación señala que «hay una élite del Poder Judicial que, consciente de su poder, lo ha puesto al servicio de una determinada causa política».

Garzón indica que, con esa expresión, quiere decir que «tal como está configurada la cúpula judicial en España, y específicamente en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, es que en aquellos procedimientos que se trata de aforados, nos encontramos con que es imposible que puedan recurrir esa sentencia porque no existe la doble instancia». Para el magistrado, «eso otorga un poder desmesurado a esa sala y no se ha pensado en el sistema español».

El magistrado ve necesaria la existencia de un contrapeso con mecanismos «o de enjuiciamiento externo o de control de ese poder político». Garzón expone que «en determinadas resoluciones judiciales se percibe que hay un determinado segmento, que iría también por el sector profesional más conservador de la judicatura, que están desarrollando acciones que, a mi modo de ver, podrían ser interpretadas como un instrumento que desnaturaliza la propia justicia».

Esa justicia, en su opinión, debe ser «clara, transparente, participativa, igualitaria y que genere confianza«. «La confianza no nace de un comunicado, la confianza se tiene que ganar», añade, «y se gana con resoluciones claras y que cualquier ciudadano no tenga que decir a qué beneficia a tal grupo político que está impulsada por ese otro grupo político».

El juez indica que eso se ha podido ver, por ejemplo, asociaciones conservadoras han ejercicio de acusación popular contra el fiscal general del Estado. «Y yo me pregunto ¿a quién representan esos señores en una institución, como es el ministerio Público, jerárquica y autónoma, que no me representan a mí?», afirma. «Por tanto, si ejercen la acción popular debería de medirse y pensar legislativamente cómo regular estas excrecencias que se producen y mal uso y praxis de instituciones que sirven para protegernos a todos, no para hacer militancia política», añade.

Garzón expone, precisamente, que la sentencia contra el fiscal general del Estado supuso un antes y un después. «Creo que toda sentencia se tiene que basar en hechos probados», explica, «y lo que yo percibo, y así lo trato de desarrollar en el libro, es que aquí los hechos probados se han determinado mirando solo hacia una parte».

«Si se hubiesen analizado todos los que estaban y formaban parte de ese proceso, es imposible, desde mi punto de vista de jurista y de ciudadano, que se llegue a una conclusión condenatoria«, afirma. «Por lo tanto, si hay un punto de tensión como previamente también el trato y el tratamiento que se ha dado a la anterior fiscal general del Estado, Dolores Delgado en determinadas situaciones de la Sala Tercera», concluye, «ha habido una dinámica que, desde mi punto de vista, siempre ha ido en una dirección de política determinada».

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«Se puede y se debe criticar a la justicia»

El juez considera que se puede y se debe hablar sobre la justicia y que textos como los que acaba de publicar el CGPJ «parece que se establece un manto de protección para los jueces».

El Consejo General del Poder Judicial ha regañado de nuevo al Gobierno por sus críticas hacia los jueces. En el texto, afean las declaraciones de diferentes miembros del Gobierno sobre los jueces que están en procedimientos que afectan al PSOE o su entorno. El Gran Wyoming aprovecha la presencia en El Intermedio del juez Baltasar Garzón para saber qué opina sobre este texto.

«Respeto lo que haya dicho el Consejo», indica, «pero no lo comparto porque parece que se establece un manto de protección para los jueces, que no se puede hablar de la justicia». El magistrado afirma que «se puede y se debe hablar de la justicia, se puede y se debe criticar».

Garzón cree que las críticas del Gobierno van más en la dirección de «cómo se proyectan y se conocen las resoluciones judiciales que dan inicio a un procedimiento». El juez indica que «quien resulta afectado como investigado» ya no recibe el nombre de investigado sino que, directamente, se le define como imputado, «sabiendo que la expresión imputado ya no existe en la ley, pues se le condena prácticamente a una situación que es difícilmente reversible en lo personal y en lo profesional».

El magistrado afirma que los jueces, los fiscales y los operadores judiciales «son personas normales y corrientes y también se van a sentir influenciado por el contexto social». «¿O es que creemos que son tan impolutos que no nos afecta lo que está sucediendo?», plantea. «Claro que nos afecta», señala.

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